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El covid, la pausa y la idea de hacerlo yo mismo (2020)

 de 2020

El covid, la pausa y el momento en que apareció otra idea

Cuando llegó el COVID, simplemente todo se detuvo.
No solo los planes — también el pensamiento.

Las ideas que un mes antes parecían importantes de repente perdieron sentido. Viajes, proyectos, reflexiones sobre el futuro — todo pasó a un segundo plano. Había una sensación extraña de vacío. No era ansiedad ni pánico. Era una pausa.

Casi no pensaba en la autocaravana. No porque hubiera abandonado la idea, sino porque en ese momento no tenía espacio mental para ella.

Con el tiempo, ese silencio se volvió habitual. Apareció mucho tiempo libre. Empecé a ver YouTube — sin objetivo, solo para ocupar las tardes. El algoritmo me mostraba distintos videos y, un día, apareció uno en el que un inglés transformaba una furgoneta en una autocaravana.

Lo vi sin expectativas. Pero poco a poco me atrapó la sensación de facilidad. Todo parecía tranquilo y casi natural. Paredes, cama, instalación eléctrica básica, ducha, baño. Sin construcciones complicadas, sin ventanas añadidas, sin intervenciones grandes. Solo una secuencia de pasos.

Y en algún momento me vino un pensamiento:

¿Y si yo también puedo?

Hasta entonces, la autocaravana había existido para mí como un objeto terminado. Algo que solo se podía comprar. Y de pronto apareció otra perspectiva: hacerla uno mismo. Poco a poco. A mi ritmo. Sin tener que invertir de inmediato una gran cantidad de dinero, sino avanzando paso a paso. Ganar, ahorrar, invertir una parte cuando fuera posible.

Y en ese momento entendí:
no se trataba solo de la autocaravana.
Se trataba de la sensación de que podía crearla yo mismo.

Era una sensación diferente. Más viva. Más personal.

Me parecía que así todo era incluso más sencillo y realista que comprar una autocaravana cara ya hecha. No hacía falta tomar de inmediato una gran decisión financiera. Se podía construir sin prisa. Se podía hacer exactamente como yo la necesitaba.

Pero junto con eso apareció también una impresión falsa.

Al ver esos videos, solo veía el proceso de transformación. La madera, las herramientas, el cableado, el agua. Todo lo que ocurría dentro de la furgoneta. No pensaba en lo que quedaba fuera de cámara.

No pensaba en los documentos.
En los permisos.
En cómo se legalizan este tipo de transformaciones.

En mi cabeza era simple: la construyes y puedes circular.

Probablemente porque los proyectos en los videos parecían sencillos. Sin intervenciones estructurales importantes. Sin la sensación de que aquello requería un sistema o aprobaciones.

Entonces no era consciente de ello, pero justo en ese momento confundí la simplicidad del proceso con la simplicidad de la realidad.

Estaba concentrado en la idea de la posibilidad.
Y esa posibilidad fue suficiente para que la motivación regresara.

La pausa terminó.
La idea volvió a moverse.

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