La homologación, la ITV y la primera reserva
Después de ocho meses de trabajo, la autocaravana estaba prácticamente terminada.
Solo quedaba el último paso: la homologación.
Sin ella, todo lo que había construido con mis propias manos seguía siendo simplemente una furgoneta transformada.
No podía utilizarse legalmente como autocaravana.
No podía alquilarla.
Y, sobre todo, no podía comenzar aquello para lo que había trabajado durante tanto tiempo.
Llevé la autocaravana al ingeniero.
La revisó con detalle, hizo fotografías, comprobó las ventanas, las claraboyas, el mobiliario, la instalación eléctrica y todas las modificaciones realizadas.
Hubo algunos pequeños detalles que corregir, pero ya los expliqué en el capítulo anterior.
Después de la inspección me llevé de nuevo la autocaravana y el ingeniero comenzó a preparar todo el proyecto técnico necesario para la homologación.
Ese proyecto sería el que posteriormente se enviaría a la ITV.
La espera más difícil
Pensaba que la parte más complicada ya había terminado.
Pero estaba equivocado.
Entonces comenzó la espera.
Cada dos semanas escribía al ingeniero para preguntarle cómo iba el proyecto.
La respuesta casi siempre era la misma.
Había muchísimo trabajo.
Era verano.
Mucha gente estaba de vacaciones.
Y todavía había que esperar un poco más.
Esa espera fue, probablemente, la parte más desesperante de todo el proceso.
La autocaravana ya estaba completamente terminada.
Había enseñado fotografías a mis amigos.
Había publicado algunas imágenes en redes sociales.
La gente empezó a escribirme preguntando si ya podían alquilarla.
Y mi respuesta siempre era la misma.
Todavía no.
Aún faltan los documentos.
Veía cómo pasaban los días y el verano avanzaba.
Agosto ya estaba muy cerca.
La autocaravana permanecía aparcada, sin poder utilizarse.
Podía estar generando ingresos.
Pero seguía esperando un simple trámite administrativo.
Fue entonces cuando comprendí la importancia de toda la parte legal.
Puedes construir una autocaravana excelente.
Pero mientras no tenga la documentación correcta, sigue siendo únicamente un proyecto.
El día que llevaba meses esperando
A principios de agosto recibí por fin el mensaje del ingeniero.
«El proyecto está terminado.»
Llevaba meses esperando esas palabras.
El proyecto se envió inmediatamente a la ITV.
Tres o cuatro días después recibí otro mensaje.
Ya podía acudir a la inspección.
Aunque confiaba en el trabajo que había hecho, no podía evitar estar nervioso.
Antes de salir repasé toda la autocaravana una vez más.
Comprobé todas las luces.
La instalación de agua.
La electricidad.
La limpié por completo.
Y la llevé lo mejor presentada posible.
La ITV
Primero realizaron la inspección técnica habitual del vehículo.
Después comenzaron a revisar toda la transformación.
Preferí mantenerme apartado.
No quería molestar.
Y, siendo sincero, tampoco quería escuchar cada pequeño comentario mientras inspeccionaban la autocaravana.
De vez en cuando me llamaban.
Necesitaban que les enseñara alguna placa de homologación.
Recuerdo especialmente que estuvieron un buen rato buscando la placa de certificación de las bases giratorias de los asientos.
Cuando finalmente la encontraron, respiré tranquilo.
La inspección duró aproximadamente dos horas.
Durante todo ese tiempo solo esperaba una frase.
Al terminar, uno de los inspectores se acercó y me dijo:
— Todo está correcto. Puedes volver dentro de tres días a recoger la documentación.
En ese momento comprendí que lo había conseguido.
No hubo ninguna observación.
Ningún defecto.
Al contrario.
Incluso me dijeron que les había gustado mucho la autocaravana.
Cuando me preguntaron si realmente la había construido yo solo y respondí que sí, sentí un enorme orgullo.
Ellos ven proyectos de este tipo continuamente.
Y aun así les había gustado mi trabajo.
Los documentos por fin en mis manos
Tres días después regresé a la ITV.
Me entregaron la nueva documentación.
Salí al aparcamiento.
Miré la autocaravana.
Y por primera vez tuve la sensación de que realmente lo había conseguido.
En ese instante recordé todo el camino recorrido.
El viaje en velero.
Los vídeos de YouTube.
Las personas que intentaron convencerme de que sería imposible.
Las cientos de horas de trabajo.
El polvo.
Las virutas.
Los días en los que no tenía ninguna ganas de salir de casa para seguir construyendo.
Y, aun así, salía.
Porque sabía que nadie iba a hacerlo por mí.
Fue entonces cuando nació una idea que todavía hoy sigue acompañándome.
Si otra persona ha sido capaz de hacerlo, ¿por qué tú no ibas a conseguirlo?
La primera reserva
Ese mismo día llegué a casa.
Se lo conté a mi familia.
Y publiqué el primer anuncio en Yescapa.
En aquel momento LSR365 todavía no existía.
La página web llegaría varios meses después.
Solo dos días más tarde recibí la primera reserva.
Era una familia con dos niños.
Al principio nos comunicábamos en inglés.
Pero, en medio de la conversación, descubrimos por casualidad que ambos hablábamos ruso.
Y hubo otra coincidencia curiosa.
Ellos vivían muy cerca de mi casa, en Torrevieja.
Así que no fue necesario desplazarse hasta el aeropuerto de Alicante.
Ellos alquilaban una autocaravana por primera vez.
Y yo la alquilaba por primera vez.
Los dos estábamos viviendo una experiencia completamente nueva.
Confieso que estaba más nervioso por saber si les gustaría la autocaravana que por cualquier otra cosa.
Hasta ese momento yo prácticamente no la había utilizado.
No sabía cómo reaccionaría una familia durante unas vacaciones reales.
Cuando regresaron, todo salió mucho mejor de lo que esperaba.
Les encantó la experiencia.
Me dejaron mi primera valoración positiva.
Y fue entonces cuando comprendí algo muy importante.
No solo me gustaba a mí.
También les gustaba a otras personas.
Después llegaron nuevas reservas.
Después llegaron los primeros clientes españoles.
Y con ellos llegaron más opiniones positivas.
Entonces entendí que la primera valoración no había sido cuestión de suerte.
Así comenzó la historia de LSR365
Cuando recibí la documentación comprendí que había sido capaz de construir una autocaravana.
Cuando llegó la primera reserva comprendí que acababa de construir algo mucho más importante.
Así fue como comenzó la historia de LSR365.
Si has llegado directamente a este capítulo, te recomiendo empezar por la historia completa de cómo nació LSR365, donde encontrarás todas las etapas de este diario en orden cronológico.
Si quieres ver las autocaravanas que nacieron gracias a todo este proyecto, puedes visitar la página principal de LSR365.
Y en el siguiente capítulo contaré cómo fue la primera temporada de alquiler, desde agosto hasta diciembre de 2025: los primeros clientes, las primeras opiniones, los primeros problemas y todas las lecciones que aprendí durante aquellos primeros meses de actividad.